Sorpresa número 1: ¡no sé qué escribir!

…no se me ocurre nada. Un ataque de miedo escénico se apodera de mi mente y bloquea mi boli. Me he quedado en blanco.

Mi boli tiene tinta, el condenado. No tengo excusa para echarle la culpa a él.

¿Estaré hecha sólo para diseñar y no para escribir?

Mmm… ¿Y si escribo un diseño? ¿O diseño una escritura? ¡Vaya papeleta!

Ideas no me faltan. Pero ¿cómo y por dónde empiezo? Recuerdo que un viejo proverbio chino decía: “Cuando no sepas por dónde empezar, empieza por el principio”. ¿Y cuál es el principio?

De momento, sólo sé que no se nada. ¡Ah…!, esto ha quedado grande, sublime. No está mal para mi segundo post.

Bueno. Con mi promesa de poder contar cosas, dar consejos, compartir experiencias, presentar diseños, novedades y un largo etcétera de propósitos, doy por cerrado este post, a la espera de un poquito más de inspiración. Llegará y la plasmaré aquí. Con boli o teclas. Da igual.

De momento, mis collares van hablando solos. Ellos sí escriben y cuentas cosas, además de alegrarte el día, la tarde o la noche.

Échales un vistazo en “La Tienda” y, si te haces con uno, mejor. De momento no tengo muchos destinados a la venta por Internet. Así que, ¡corre que vuelan!

Magdala

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